La Casona de la calle Madero No....

En el siglo XX esta propiedad perteneció a la familia Pozo, actualmente, Calendarios Landin, la recicló tras una acertada restauración para instalar en ella el Museo del Calendario. En la reciente restauración se confirmó que esta casona no sólo sirvió como habitación para sus moradores sino que en ella, sus habitantes tenían un negocio familiar de telares y teñido de telas que vendían en la accesoria de la misma mansión y que en algunos casos exportaban a Centro y Sudamérica como lo hacían otros obrajes de esta ciudad, que hicieron de ella la tercera ciudad del Virreinto. La casona es de una sola planta, llevó el número cinco de la segunda calle de Santa Clara; su estructura nos ubica en los siglos XVII y XVIII. La fachada es muy extensa, tiene un gran portón, del lado izquierdo dos ventanas y del lado derecho tres, todo con marcos de cantería. Remata la portada una cornisa de argamasa. El entre-eje del zaguán al corredor es de gruesas pilastras de mampostería lo mismo que su arco. El corredor mira al poniente y forma una “L” con el que mira al sur, ambos de tres arcos de medio punto de mampostería, soportados por cinco magnificas columnas toscanas panzudas de fuste monolítico, de cantería, al igual que las medias columnas que se empotran en los muros para soportar las terminaciones de los arcos. Los corredores circundan un patio jardinado, con exquisitos bonsáis de laureles de la India, que rodean a una fuente, creando un ambiente único, como si el pequeño espacio fuera mayor. Del corredor oriente, sigue un pasillo que comunica a través de un arco a un segundo patio muy angosto, rodeado de habitaciones como el primero. A través de dos grandes y elevados arcos de medio punto se llega a lo que fue la huerta, transformada en bello jardín arbolado. La techumbre es de viguería y enladrillado o tejamanil. Esta casona conserva sin lugar a duda muchas de las características de la época del Virreinato, y es una de las más representativas de las que forman la Calle Real. El restaurador Arq. Fernando Pérez Ladín descubrió en esta casa un pasado insospechado; este lugar fue un gran obraje localizándose grandes depósitos de agua, una importante red hidráulica, tinajas para el lavado y entintado de las telas, así como depósitos de tintes, en muchos lugares, a metro y medio por abajo del actual piso, así como algunos lavaderos, pozos de agua y pozos de absorción. Bajo el jardín principal se localiza un espacio abovedado con una singular escalinata, tiene respiraderos; fue un aljibe para el agua potable ya que la del pozo servía para el tratado de las telas. Afortunadamente, para que el visitante pueda ver el subsuelo y lo que hay en él, el restaurador dejó cristales y alumbrado para conocer la forma en que se manejaban los obrajes del Querétaro Virreinal. El lugar se ha acondicionado para ser el Museo del Calendario. Los señores Landín llevan más de ciento veintidós años en esto de contar los días y meses, año tras año, y editar los “Calendarios Landín”, para México, Estados Unidos y Canadá. Sin alterar el ambiente de la casona, se instalaron dos grandes escaleras metálicas para, por contraste, integrarse al edificio y poder, por la del fondo subir a unas habitaciones, que ahí había, y hacer en el lugar una fuente de sodas o cafetería. La otra monumental, de dos rampas, para subir a la extensa azotea con piso de loseta y con una vista magnifica desde la cual se pueden contemplar las innumerables cúpulas y campanarios de esta levítica ciudad y disfrutar de las tranquilas noches queretanas tapizadas de estrellas a la tenue luz de la luna.

Inauguración MUCAL Museo del...

Largamente esperado, el día de la inauguración del Museo del Calendario fue un evento muy aplaudido por su valor cultural y su aportación a la sociedad. Con las autoridades estatales de Gobierno y Cultura se llevó a cabo el momento que da inicio a un hito cultural de suma importancia. Calendarios Landin se congratula y espera su visita. Mas información: www.mucal.mx
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deseo hacer una aportación al museo

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